Del 10 al 15 de Marzo del 2008 tras haber descansado dos días del viaje a España, me embarqué con Sibylein en otro viaje, esta vez a la República Checa! Visitamos las ciudades Ostrava, Opava y Praha
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El autobús de la compañía Stundent Angency salía a las 11 de la noche en dirección a la Rep. Checa. Aquó omitiré el horrible viaje, al que decicaré un artículo entereo más tarde.
Lunes
Llegamos a Ostrava a eso del medio día del día siguiente, que era lunes. Soňa nos recogió y me alegró mucho verla de nuevo! La parada del autobús estaba junto a un supermercado, así que Siby y yo nos sentamos en un cafecillo, mientras Soňa fue a comprarnos unos bocadillos, ya que ninguno de ambos habla checo. Desde el verano del 2006, cuando conocí a Marta y Pavlína he aprendido muchas palabras y frases completas, pero aún insuficientes para mantener una conversación en checo.
Tras poco llegó Marta y me alegré muchísimo de verla de nuevo! Juntos los cuatro tomamos el tranvía, que a diferencia del de Würzburg, es de pocos vagones y va mucho más rápido. No está tan limpio ni moderno como el de Würzburg, pero de hecho preferí este por la velocidad. Tras poco llegamos a lo que podría llamar el centro de la ciudad, que en verdad no es muy bonita (es una ciudad industrial). De hecho, al ir entrando a la ciudad en el autobús se pueden ver las fábricas que ya son monumentos históricos, toneladas de acero viejo que dan la impresión de que se van a caer de un momento a otro.
Soňa nos llevó al ayuntamiento de la ciudad, donde hay un mirador (una torre muy alta). Como dije, la ciudad en sí no es muy bonita, pero es interesante ver las fábricas en el horizonte…
Ya en la ciudad nos econtramos con Iveta, que fue la que nos hizo el favor de comprar los tickets del autobús, etc. Juntos fuimos a un barcillo a probar Kofola, que es parecido a Coca-Cola, pero más rico! Soňa se despidió porque tenía qué hacer y el resto noy fuimos a otro restaurante a comer, donde platicamos mucho tiempo, yo contándoles a las checas todos los eventos que había sucedido en el Wohnheim. Fueron unas horas de mucha diversión, risas y nostalgia, recordando el semestre de verano pasado.
Después de eso nos despedimos de Iveta y nos fuimos con Marta en su carro a Opava, que es donde estudia. Marta tiene un apartamento muy
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