
Del 2 al 5 de Agosto del 2007 me embarqué en un viaje por Baden-Württemberg, a las ciudades de Heidelberg, Stuttgart, Tübingen y Freiburg con mis amigas de Erasmus Annie, Sara, Maria, Elisa, Dani y su novio.
Esta es una versión más corta de todo el texto que había escrito sobre el viaje, ya que al reinstalar el sistema hace un mes perdí el texto completo. Ahora sólo escribiré lo que me acuerdo de ese entonces, el texto tieme tan sólo un tercio de la longitid original…
Aquí se encuentran las fotos de este viaje!
Here are this trip’s pictures!
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Jueves: Heildelberg
Annie, Sara, Maria y Elisa se fueron temprano en el tren, como planeado, hacia Heidelberg, y yo me fui con Dani y su novio en el carro del novio. Es una de las pocas veces que he viajado por carretera en Alemania. Nosotros salimos un par de horas más tarde y al llegar a Heidelberg nos encontramos al resto en un Subway, donde comimos. Tras poco nos levantamos y empezamos a turiestear; era poco antes de medio día, si no mal recuerdo.

Heidelberg desde el Castillo.
Caminamos por la Hauptstraße, que es una calle muy bonita, empedrada, con muchos negocios pero los edificios conservan su fachada tradicional. Seguimos esta calle en dirección al castillo. Pronto llegamos al mercado y a la Iglesia del Espíritu Santo, donde estaba empezando un concierto de órgano. Seguimos caminando hasta llegar a una plazilla donde nos detuvimos un rato a ver el Castillo. Elisa, quien hace unos años ya había estado en Heildelberg nos había advertido que la subida estaba pesada y no le quise creer, pero el hecho es que sí está más pesada que öa subida a la Festung de Würzburg. Cuando íbamos subiendo, iban bajando una centena de asiáticos. Les dije a las chicas que tomaran una foto para que al enseñarselas a sus amigos pudieran decir que habían viajado a Corea…
Pues subimos al castillo, que es muy bonito, y nos paseamos por sus grandes jardines, admirando la bella vista hacia la ciudad. Entramos a un museo de la historia de la farmacéutica.

Es mío!!!
Finalmente vimos los barriles grandes de vino del castillo. De hecho, al ver uno ya enorme pensé que ese era el barril (foto), pero me equivoqué, ese no era el más grande! Después de hacer el recorrido por el barril (tan grande es!) bajamos de nuevo a la ciudad.
Comimos en frente de la iglesia y empezó a llover y cómo llovió! Maria dijo que por detrás, con el impermeabe oscuro que llevaba, parecía carnicero, así que me empezó a llamar der Metzger. Ya era de tarde y nos dirigimos a la estación del tren ara ir a nustro siguiente destino que era Stuttgart.
Viernes: Stuttgart
El Jueves por la tarde salimos en tren a Stuttgart y llegamos por la noche. Pasamos por la Staatsgalerie por afuera y tras tomar el camino más largo posible finalmente llegamos al hostal Alex 30, que toma su nombre de la dirección donde se ubica: Alexanderstraße 30. El nombre fue objeto de sátira y razón de muchas risas, ya que pronunciado rápidamente puede sonar como Alex’s dirty… Nos alojamos Elisa, Sara y yo en una habitación y Annie y Maria en otra. La verdad es que cumple con su propaganda, ya que en verdad es más un hotel que un hostal, pero sigue siendo barato! Antes de dormir, Sara, Annie y yo bajamos al barcillo y tomarnos algo y estando allí nos encontramos a otro mexicano que andaba de viaje. Ya era media noche, así que nops fuimos a dormir.
Al día siguiente caminamos por la ciudad, que debo decir que me dejó un poco desilusionado. No es tan bonita como Heidelberg o Würzburg, pero también debo decir que no entramos a ningún museo o iglesia, ya que las chicas más que nada querían pasear, así que es una ciudad que definitivamente tengo que volver a visitar. Por la noche fuimos a una especie de festival en el centro, donde nos la pasamos bien sentados sobre el pasto palticando. Estaba llenísimo, pero había buena música y ambiente.
Dormimos la segunda noche en Alex 30 para al día siguiente seguir nuestro camino.
Sábado: Tübingen
Definitivamente la ciudad más bonita del viaje. Es un pueblito, más que ciudad, pero muy vivo y colorido. Pocos minutos saliendo de la estación se llega al puente y fue una vista hermosa. Soleado, sobre el puente, mirando a ambos lados el río, la gente, los colores y las flores. Fue un día que nos levantó el ánimo depsués de la lluvia en Heildelberg y el cielo nublado en Stuttgart. Fue muy padre, con una atmósfera veraniega, caminando por calles muy bonitas, colina arriba hacia el castillo. La Stiftskirche es muy bonita y en frente de ella hay un pequeño mercado y cerca el Ayuntamiento, también muy bonito.

Sara y Maria en el bote de pedales
Después de la caminata nos subimos a un botecillo a pedalear por el río. Fue un buen ejercicio y uno de los momentos más bonitos del viaje. Pedaleamos en un sentido del río hasta llegar casi a una presa, después giramos en sentido contario y seguimos pedaleando, acercándonos a los ciscnes. Pasamos por debajo del puente y enfrente de la Torre de Hölderlin, a la que le tomaron muchas fotos, que Dani les había pedido de favor.
Entrando la tarde tomamos el tren a Freiburg, aunque nadie se quería ir, más bien deseábamos seguir pedaleando por el río…
Domingo: Freiburg
Llegamos por la noche del sábado y Marifer nos hizo el favor de hospedarnos. Nos quedamos en tres cuartos que eran de amigas suyas que no estaban en casa. Pero antes de dormir, salimos a la ciudad a tomar algo.
Primero fuimos al Enchilada, pero tras poco Sara y Elisa se retiraron a dormir. Después de este bar nos fuimos a una disco que Marifer nos recomendó, pero estaba llenísima, así que nos regresamos a su apartamento.

Annie y Marifer
Al día siguiente salimos al medio día a pasear. La ciudad ya la conocía porque ya había ido a visitar a Marifer en otra ocasión y es una ciudad también muy bonita. Es más grande que Würzburg y tal vez hasta mśa bonita. Por algunas de las calles del centro corren unos canalcillos desviados del río, que es algo muy peculiar de esta ciudad. Dice la tradición que si uno cae por accidente en uno de los canalillos se va a casar con alguien de Freiburg…
Comimos en una pizzeria y nos encontramos a unos amigos de Marifer. Después nos separamos y Marifer, Annie, Maria y yo subimos la colina hasta el mirador, que es una torre muy alta sobre una colina, y donde se puede ver toda la ciudad, una vista muy bonita.
Así marcamos el final de nuestro viaje y tras poco regresamos a Würzburg.





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