Hace un par de días hablé con un amigo aquí en el Wohnheim, que es estudiante de teología católica. Le expliqué que desde poco más de un año me he dedicado a leer mucho sobre el creacionismo en USA y en el Reino Unido. Y que desde hace un par de meses a leer también he leído varios pasajes de la biblia, especialmente del Antiguo Testamento (AT).
Sin querer ofenderlo, le dije mi opinión sincera: que el Antiguo Testamento es un libro horrible. Recordando el momento, me doy cuenta que de hecho no me dio mucha oportunidad para decir por qué pienso que es horrible, sino que empezó a explicar su versión de por qué es horrible. Dijo algo como:
Por supuesto que es un libro horrible. Fue escrito en circunstacias horribles.
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Así que me contó el origen del AT, como lo aprendió en clase, supongo. Según él - y lo confirmé con otras fuentes - el AT fue escrito por la casta intelectual del pueblo judío durante el cautiverio de Babilonia. En el 586 a.C. Jerusalén fue conquistada por Nabucodonosor y destruyó el Templo de Salomón, tras lo cual deportó a una parte de su población a Babilonia. El pueblo judío estaba desolado y dudaba (no sin razón alguna) de su todopoderoso dios que los había abandonado y entregado a los pies de los babilonios.
Interrumpo brevemente esta discusión para recomendar de corazón a mis lectores escuchar la ópera Nabucco, de Guiseppe Verdi.
Esos intectuales, - dijo mi amigo - en busca de recrear una identidad para el afligido pueblo judío, escribió una serie de historias y leyendas que reforzaban la idea de un dios más fuerte que los babilónicos. Según él, la repetida mención del número siete tiene que ver con que en Babilonia el número sagrado era el seis. Entiéndase: “siete mayor que seis, lero lero, mi dios es más fuerte que el tuyo…”
Aprendí muchas cosas interesantes de su discurso, cosas que me gustaría exponer en otro artículo. En este sólo quiero concentrarme en el hecho que un estudiante de teología, alguien que conoce la biblia y su historia, señala que la biblia no se debe interpretar literalmente y que el Antiguo Testamento (no llegamos a discutir el Nuevo) es una compliación de cuentos de auto-motivación. Ok, eso de “cuentos de auto-motivación” son mis palabras, pero creo que describen muy bien la verdad.
Entonces, -le dije - “no sería correcto, viendo los resultados de una interpretación literal de la biblia (creacionismo, Kent Hovind, VenomFangX, Ken Ham … en otras palabras: el cultuvo y la proliferación de ignorancia e imperdonable estupidez), agregar al comienzo de cada biblia un prólogo explicando su orígen e indicando que contiene historias metafóricas que no deben interpretarse literalmente? Es pedir mucho? Al parecer sí, porque “Poner un prólogo así le restaría veracidad a la Biblia y la Iglesia perdería muchos adherentes". No es eso mentir? Acaso no lo prohiben los Diez Mandamientos?
![[img: Atención! No leer la biblia literalmente!]](/media/blogs/es/bible_warning.jpg)
ADVERTENCIA!
Esta obra es ficción y no esta hecha para ser tomada literalmente. No es recomendable para niños y ni gente mentalmente inestable el leer esta obra de fantasía y falsedad histórica.
to de la discusión fuimos interrumpidos y seguimos hablando de otros temás relacionados con la religión, pero la próxima vez que hable con él le volveré a hacer la pregunta y regresaré con más información. Hasta la próxima.





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